Te mostramos un método para iniciar una conversación, en cuatro sencillos pasos, que te pueden ser de utilidad para facilitar tu vida social y profesional.

  1. Invita a través del lenguaje corporal
    Acercándote con una sonrisa franca tendrás la oportunidad de romper el hielo. Hablando a continuación con una voz modulada, confiada y relajada, resultarás más amigable, que hablando rápida y nerviosamente o con un tono desinteresado y aburrido.
  2. Comienza con una pregunta con final abierto
    Apuntando a recibir una respuesta de más de una o dos palabras; por ejemplo, si dices: cuéntame sobre tu familia, recibirás una respuesta más extensa y detallada que si preguntas ¿estás casada o casado?
  3. Traslada su respuesta a una nueva pregunta
    Transmitirás que estás escuchando, buscas empatizar y encontrar afinidad con esa persona, evitando la tendencia que muchos tenemos de responder con un consejo no solicitado, que puede terminar con la conversación abruptamente o de una forma no deseada.
  4. Transfiere el control de la conversación
    Hasta este punto has dirigido la conversación. Es recomendable que cedas el dialogo a la otra persona, ya que así lograrás que te recuerde gratamente, por que le estás pasando el protagonismo de  la charla.

Un buen conversador, sabe escuchar y hacer las preguntas correctas cuando se presenta la oportunidad, sin monopolizar la conversación y dejando hablar a la persona con la que habla.