Un gesto importante de elegancia en las relaciones interpersonales de cualquier tipo, ya sean de negocios o personales, es recordar los nombres de las personas que te presentan.

Puedes hacerte el hábito de seguir estos pasos sencillos:

  • Repite el nombre: el primer paso para mejorar tu capacidad de retener los nombres de la gente que conoces es repetirlo al presentarte «es un placer conocerte Pedro«.
  • Haz una pregunta utilizando el nombre: «Entonces, Pedro, cuéntame qué te ha traído a este encuentro». Esto evitará que el nombre te pase inadvertido.
  • Asocia el nombre a alguna cosa: por ejemplo, el nombre Pedro podría hacerte imaginar una piedra o a otra persona con ese nombre, cualquier asociación hará que el nombre tenga un significado y aumentará las posibilidades de que lo recuerdes.
  • Aprovecha tu memoria visual: para ver el nombre de una persona tienes que visualizar una imagen que sea representativa de alguna forma del nombre. Para Pedro podrías visualizar la piedra.
  • Vincula la clave visual con un rasgo distintivo: por ejemplo si Pedro te impresiona por su nariz grande deberías tratar de grabar su imagen con una nariz de piedra.
  • Recuerda más datos que el nombre, puedes enlazar conceptos como su deporte preferido y hasta el nombre de su esposa en una imagen que englobe todo y te facilite recordarlo.

Todo es cuestión de práctica, pero sus resultados serán fundamentales para ayudarte a construir mejores relaciones personales y de negocios. Ahora, ¡sal a conocer gente!

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