La chaqueta masculina nació en Francia con la “rebelión de los campesinos” durante la guerra de los cien años, como un abrigo que les servía de protección contra el ataque de las armas.

El término chaqueta es un derivado de Jacques, un nombre muy común entre los campesinos en Francia, y su significado inicial era abrigo.

La evolución de la elegancia de sus elementos básicos ocurrió en Gran Bretaña durante el siglo XVIII.

Durante el XlX , la chaqueta que provenía de los uniformes militares, se convirtió en lo que es hoy, al igual que la forma de vestir actual de los hombres: pantalones, camisa, corbata y chaleco.

En los últimos doscientos años, la chaqueta y otras prendas  se han desarrollado según los estilos de la sastrería británica e italiana, principalmente.

Los generales británicos, durante la guerra Crimea, eran muy refinados y nos dejaron como herencia la elegancia de sus chaquetas militares.

Hoy en día, al chaleco de punto con botones le llamamos «Cardigan», por James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan.

De la misma manera las mangas «Raglan», se inician con el comandante de la expedición FitzRoy Jay Somerset, Lord Raglan, que perdió un brazo en Waterloo. De ahí, la manga vacía.

El capitán de la nave británica H.M.S. Blazer nos legó el famoso Blazer desde 1837 cuando lo creó para el uniforme de su tripulación, cruzado con 2 hileras de botones.