No suele ser habitual que celebremos nuestros éxitos, al contrario de lo que hacemos con los errores y los fracasos que los recordamos una y otra vez.

Como seguramente sabes, esto no ayuda mucho a sentirse con motivación e ilusión de seguir avanzando y luchando por lograr nuestros objetivos.

¿Te has planteado alguna vez celebrar tus éxitos diarios, esos pequeños o grandes logros que has conseguido en ese día concreto?, ¿Y por qué no hacerlo todos los días? Pues no sé tú pero a mí, algunas veces, se me olvida.

Pero lo curioso de este tema es que sí que suele ser habitual, como te comentaba al principio, el que nos enfademos con nosotros mismos, o nos regañemos, incluso el que nos insultemos. Cuando cometemos un error, algo nos sale mal, o no tenemos los resultados deseados, ponemos toda nuestra energía y pasión en decirnos y enfadarnos por lo mal que lo hemos hecho. ¿No te has dicho alguna vez cuándo algo sale mal, pero que tonto (inútil, estúpido, bobo, etc.) soy? …

Yo he de reconocer que en más de una ocasión lo he hecho. Cuando actuamos de esta forma le estamos diciendo a nuestro cerebro lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, y le estamos enfocando en lo mal que hacemos las cosas.

Ahora te propongo un cambio, cuando: algo te salga bien, hayas terminado un trabajo que te has costado esfuerzo acabarlo, realices una llamada que no deseabas hacer, dediques un tiempo a disfrutar de tu familia, etc., felicítate, celebra ese éxito y sé feliz todos los días. Te recomiendo incluso que te des un premio.

Te sugiero una maravillosa tarea a realizar todas las noches desde hoy mismo. Son sólo cinco minutos, y al principio te costará un poco, a todos nos pasa, pero después de unos días te resultará muy fácil y gratificante.

Antes de acostarte toma un cuaderno y escribe de tu puño y letra, cinco éxitos o logros que hayas conseguido hoy. Te aseguro que cada mañana te levantarás con más ilusión y energía, y verás las cosas de otra forma más positiva.

Algunas personas me dicen cuando les sugiero esto, sí claro, para ti es muy fácil (evidentemente, no conocen mis circunstancias, ni lo que yo me exijo cada día); a continuación llega el temido “pero”… mi vida es muy complicada, yo no puedo … (cualquier cosa que te estés imaginado), etc. etc.

Y yo siempre digo ¿has probado a hacerlo?, ¿Qué tienes que perder por ponerte a ello? Hazlo y después me cuenta los resultados.

Pon toda tu ilusión y energía en celebrar tus éxitos, pueden ser pequeños, medianos o grandes, pero igualmente de importantes.

Autora: Lola García, Directora de la Escuela de Profesionales, Expertos y Autores