El desarrollo de una vida profesional activa y fecunda no se basa en no cometer errores, sino en el coraje, la creatividad y el compromiso, aplicando la inteligencia y la pasión por la tarea que se desempeña.

Podemos caer en el error de considerar que la vida es segura si no nos metemos en problemas, no tomamos riesgos, ni rompemos reglas. Pues no es cierto, en la vida, aunque te quedes quieto y no asumas ninguna responsabilidad, las cosas sucederán y lo peor de todo, sin que tú seas el protagonista.

Es prácticamente imposible no incurrir en errores de vez en cuando, y admitirlos con valor nos permite crecer y avanzar con elegancia a otra etapa en nuestra carrera personal o profesional.

Estos consejos pueden ser útiles para aprender de los errores:

  • No se puede deshacer el error pero se puede elegir cómo responder y aprender de aquello que no ha salido bien
  • No hay que equiparar los errores con «ser un fracasado»
  • Si comenzas por culpar a otros, te distancias del error y de la responsabilidad que  tienes en que haya sucedido
  • Hay que mover el foco de la culpa hacia el entendimiento y la reflexión para que no vuelva a suceder
  • Hay que trabajar para entender por qué sucedió y cuáles fueron los factores desencadenantes
  • Piensa en qué cambios serían necesarios para evitar que suceda otra vez
  • Piensa de qué forma cambiarías tu actitud si te sucediera de nuevo
  • Ten confianza en ti mismo y admite tu culpa
  • Aceptar la responsabilidad hace posible el aprendizaje
  • El crecimiento comienza cuando vemos espacio para mejorar
  • Tener el coraje para hacer los cambios y seguir adelante

Como dice mi buena amiga Lola García: “Conseguir el éxito no es sólo tener fama o fortuna, es tener la predisposición de hacer bien todo lo que debemos y sentirnos felices cuando lo estamos realizando.