El fondo de armario de un hombre que tiene que usar traje, como mínimo 5 días a la semana, debería estar construido equilibrando perfectamente los colores básicos y la calidad de  los tejidos. Esta acción nos lleva a tener disponibles múltiples combinaciones y posibilidades.

El contenido básico mínimo debería ser de cinco trajes y como recomendación un sexto para permitir limpiezas y reparaciones.

Debería incluir, por ejemplo:

  • Traje gris oscuro liso
  • Traje azul marino liso
  • Traje gris medio semi liso
  • Traje gris con raya diplomática
  • Traje azul medio.

El sexto podría ser menos formal o incluso una chaqueta de sport con cuadros, pata de gallo o espiga;  en el lado opuesto, siempre recomiendo tener un buen traje negro en  el armario, ya que es la prenda que más problemas resolverá ante una reunión muy importante, un evento especial o incluso una salida nocturna. El color negro en el hombre, es lo que personalmente denomino   «El resuelve todo».

Si vives en un clima templado deberías comenzar con telas de peso medio, de unos  300 gramos por metro o con el distintivo «s´110» o «s´120», que se consideran aptas para usar 10 meses al año, salvo en los meses más cálidos.

Puedes expandir tu fondo de armario adquiriendo más trajes de los que gastas cada año.  Fórmula  que varía según la frecuencia de uso de cada traje y de su calidad. El objetivo debe ser extender la vida de los que tienes para tener más opciones para distintas ocasiones y conseguir trajes que sean confortables en un rango más amplio de temperaturas. Teniendo en cuenta que tanto oficinas como vehículos están climatizados, de tal forma que la mayor parte de nuestro tiempo laboral lo pasamos a temperaturas reguladas artificialmente.

Por ejemplo, podrías aumentar tu colección con tres trajes más ligeros «s´150»,  y tres en los rangos más gruesos, incluso en «s´100».

A lo largo de mis años de experiencia he podido observar como muchos hombres limitan sus posibilidades de combinación, por el mero hecho de adjudicar una sola corbata y una sola camisa a cada uno de sus trajes. Por lo tanto, al negar otras opciones, el resultado puede ser más cómodo pero hace tremendamente monótono nuestro vestuario.

El traje es la prenda más costosa, por ese motivo debemos tratar de ser conservadores y elegir calidad para conseguir una buena duración, combinándolos con varias camisas y corbatas, y con gemelos de diseño, tirantes y cinturones podremos lograr muchos atuendos distintos.