Alcanzar las metas personales o profesionales nos llena de satisfacciones y recompensas, pero debemos ser muy cuidadosos al plantearlas para evitar la decepción que sentiríamos si al conseguirlas no fueran lo que esperábamos.

Ya sea que te propongas cambiar de imagen, empleo o iniciar un nuevo emprendimiento, te presentamos un método, para evitar la desilusión y trazar metas u objetivos ambiciosos pero alcanzables:

  1. Visualiza el resultado: Es importante diferenciar entre una meta y un sueño. Podemos decir que una meta es un punto final en un escenario, con base en fundamentos realistas. Un sueño puede ser algo que nos sirva para atravesar tiempos difíciles, pero sólo en el ámbito de la fantasía. La acción de visualizarnos alcanzando esa meta nos ayuda a ver lo que realmente queremos y a descartar lo irrealizable.
  2. Escribe una lista de los pasos necesarios: te permite comenzar el proceso y definir todos los detalles que debes incluir para conseguir el resultado deseado, estableciendo tus prioridades.
  3. Identifica los obstáculos potenciales e inclúyelos en tu plan: resultarán menos amenazantes si los has previsto, y aún si no puedes evitarlos, sabrás cómo soportarlos sin flaquear.
  4. Controla tu progreso: registrarlo por escrito te servirá para ver lo que vas consiguiendo y para mantenerte encaminado hacia tu objetivo o meta, viendo si has comenzado a desviarte. También puedes incluir gratificaciones o premios para los logros parciales alcanzados.