Tener una idea es estupendo, desarrollarla desde la nada es apasionante, pero al presentarla para conseguir captar la atención de tu cliente o de un inversor, puede dar al traste todas tus ilusiones. No por ello debes quedarte parado o no hacerlo por el temor al rechazo, todo lo contrario, debes preparar una buena presentación para lograr lo que persigues.

Aunque no hay fórmulas mágicas para presentaciones exitosas, debes tener en cuenta que la preparación requiere mucho más tiempo que la presentación.

Estos son algunos de los temas en los que deberás prepararte para acertar:

  • Piensa quién será tu audiencia: No es lo mismo hacer una presentación para un posible cliente, un inversor o al banco, si vas a necesitar financiación. El enfoque o lo que se analizará será diferente. Prepara tu presentación orientada al fin que persigues, promoviendo las ventajas y beneficios que aporta.
  • La idea: Debes tratar de sintetizarla en una sola oración. Enfocándote en la transformación que provocará en la situación existente, dejando las estadísticas y cifras para el momento de responder las preguntas.
  • Las versiones: Siempre es conveniente tener por lo menos tres versiones de distinta duración, para poder presentarlas según la ocasión, aunque no encuentres la situación ideal.
  • Después de la presentación: Siempre debes estar preparado para responder a las posibles preguntas u objeciones. Saber qué necesitarías de ellos para concretar tu idea y en el caso de una respuesta negativa, indagar sobre la razón del rechazo, te resultará útil para pulir tu siguiente presentación o subsanar los posibles errores.