Tratar de aprender a adaptarse exitosamente a la situación en el lugar de trabajo es un desafío que te llevará con elegancia, mucho más allá de tus límites aparentes. No se trata de aceptar de forma mecánica y sin pensar el estilo de trabajo que quieran imponerte sino de ser proactivo y preparándote de forma adecuada.

Algo que se valorará muy positivamente es que le ahorres tiempo y energía, y el resultado será que ambos os veréis más competentes y eficaces. A continuación te damos algunas ideas:

  • La gente responsable se hace cargo de los éxitos y de los fracasos de su equipo aunque necesita estar informado y confiar en ti. Si de verdad quieres trabajar de una forma cómoda: controla tus tareas, cumple objetivos, las fechas previstas para la realización, informa de la evolución o de posibles incidencias.
  • Siempre debes estar preparado para afrontar nuevos retos. Tu  jefe apreciará tu predisposición, tu motivación y tu iniciativa. Como decía Séneca: “la suerte es el encuentro de la preparación con la oportunidad”.
  • Mantente al día. Estar actualizado en cuanto a los adelantos tecnológicos y nuevas técnicas le mostrará a tu jefe que estás interesado, preparado y que puedes sugerir nuevas posibilidades para aplicar en la empresa.
  • Aprende a manejar tu tiempo. Ser puntual y terminar tus trabajos en los tiempos previstos es mejor que tener que alargar tu jornada para terminar las tareas encomendadas.
  • Haz que se luzca. Si tu trabajo está bien hecho será un éxito para la empresa y para tu jefe. Prepara el trabajo como si lo fueras a presentar tú y haz que se sienta orgulloso de ti. Aprende a resistir la necesidad de alardear de tus logros y de lo que has hecho, un buen líder sabe recompensar y agradecer el trabajo de las personas que colaboran con él.