Nuestros ancestros tenían la certidumbre de que las dos cosas fundamentales para tener en cuenta al seleccionar el vestuario más adecuado para mantener la elegancia en el verano, son la permeabilidad al aire y la absorción de la transpiración.

Todas las prendas, desde el sombrero, que debería cubrir nuestra cabeza para hacernos sombra y evitar que nuestro cráneo y cara se quemen con el sol, hasta los zapatos, deberían respirar. Desde la perspectiva de la confección eso significa no utilizar forro o mantenerlo en la cantidad mínima indispensable.

La clave es saber seleccionar los tejidos que son capaces de absorber y eliminar con mayor rapidez el sudor.

Los beduinos no andan en manga corta por el desierto. Una camisa no es más “fresquita” por llevar la manga corta, lo es por la calidad de su tejido.

Para poder considerar el uso de la manga corta en el vestir del hombre, es importante separar dos conceptos: vida profesional o períodos de recreo.

Los pañuelos o chalinas de algodón en el cuello también son funcionales a los efectos de la absorción del sudor.

En cuanto a los pies, se ven más informales sin calcetines, pero con calcetines absorbentes de algodón, lino o cáñamo se sienten más confortables.

Si se trata de vestuario más informal, un polo debajo de la americana funcionará como una camiseta interior absorbiendo la transpiración.