Los primeros tirantes que se conocen fueron creados por franceses, y se remontan al siglo XVIII. Eran unas piezas de tela que pasaban por encima de los hombros y se fijaban al pantalón con unas tiras de seda para sujetarlos.

A principios del siglo XIX, el británico Albert Thurston, creó los tirantes que conocemos hoy en día, colocando unos ojales de piel en los extremos para abotonarlos a la cinturilla del pantalón.

Estaban confeccionados en “box-cloth”, una lana tejida de forma muy comprimida, y también en piel. Las tiras se unían en la parte trasera con otra horizontal para mantenerlas en su posición. Este modelo todavía se puede encontrar en indumentarias de trabajo, pero en la actualidad su forma es generalmente en ‘X’ o ‘Y’.
Los tirantes de hoy en día tienen un porcentaje de material elástico en su composición o goma elástica. Siempre han conservado los refuerzos en piel en la parte central y en los extremos, así como las hebillas de latón.

Los modelos más formales llevan un complemento realizado en piel, para que pueda ser que puedan ser fijados a la cintura del pantalón mediante unos botones. Estos son los que se suelen utilizar en vestuario de etiqueta.

Los clips metálicos suelen ser el modo habitual de fijar el tirante al pantalón, son aptos para vestir de forma más casual, y actualmente son un complemento de gran actualidad en la juvenil tendencia “preppy”.