El perfume nos identifica y nos define. Su uso puede variar según el momento del día o el estado de ánimo en el que nos encontremos.

Para que puedas escogerlos con conocimiento, te presentamos la clasificación del Comité Francés del Perfume, que se realizó el siglo pasado, y que identifica  a siete grandes familias de perfumes, divididas en cuarenta y cinco subfamilias.

En esta lista se encuentran las siete grandes familias:

  1. Hespérides: son las fragancias basadas en los aceites esenciales de limón, naranja, lima, mandarina y bergamota. También se les añaden leves notas florales o amaderadas.
  2. Florales: contienen aceites esenciales de flores, es la familia más extensa y sus notas son la base o complemento de la mayoría de los perfumes. El aroma de una flor se reproduce por la combinación de muchas notas.
  3. Fougères (helechos): Es una familia tradicionalmente masculina, que evoca el aroma de los bosques con la combinación de lavanda, musgo, encina, maderas, bergamota.
  4. Chipres: tienen una base de musgo de encina o roble, pachulí, sándalo o bergamota, y aparecen asociadas a notas frutales en los perfumes más femeninos de la familia.
  5. Amaderados: son fragancias masculinas, con las notas calientes de la madera del sándalo, el cedro, el pino o el ciprés, en el corazón o en las notas de salida, con pachulí, o vetiver.
  6. Ambarados u Orientales: evocan especias y esencias exóticas, mezclando vainilla, ámbar y almizcle. El ámbar gris es una secreción de los cachalotes, y que actualmente se sustituye por elementos sintéticos. Son unos perfumes intensos y dulces.
  7. Cueros: son para hombres, que los consideran un complemento de higiene y de estilo. Llevan notas de humo, de abedul, de tabaco y de madera quemada,  y notas florales como las del lirio o la violeta, intentando reproducir el olor característico del cuero.