Desde este blog, siempre hemos realizado una apuesta tremenda, para lograr que  el sombrero recupere su espacio natural, convirtiendolo en un sello de identidad y buen gusto.

Queremos compartir contigo algunas de esas curiosidades, que hasta hace unos años eran totalmente normales en nuestra sociedad y que el paso del tiempo, junto con los nuevos habitos, las han convertido casi en anécdota.

Bajo nuestro punto de vista, estas curiosidades merece la pena conocerlas, ya que siempre abrigamos la esperanza de volver a vivirlas en pleno siglo XXI.

Hasta la década de los 50 ninguna persona, fuera dama o caballero estaba «completamente vestida», sin un sombrero. Podríamos decir que era un accesorio equivalente a un par de zapatos, absolutamente imprescindible.

Aunque actualmente nos resulte increíble existía todo un protocolo y normas para la elegancia del uso del sombrero.

Era una forma de lenguaje conocido por todos,  que aún podemos contemplar, si visualizamso una peícula rodada, entre los años 20 y los 50.

De una forma muy resumida, aquí te comentamos algunas de ellas:

  • Un caballero debería retirar su sombrero, en el interior de un lugar cerrado como los templos religiosos, restaurantes y hogares particulares, con excepciones en lugares públicos como ministerios, ayuntamientos, oficinas de correos, etc.
  • Retirar el sombrero sin llegar a quitárselo del todo, era un gesto de buena educación, utilizado generalmente en espacios abiertos, para saludar cortésmente, o para contestar a un saludo.
  • Quitarse el sombrero totalmente de la cabeza dejándolo en la mano o sobre las rodillas, era una muestra de respeto en lugares cerrados, para conversar con otras personas o cuando sonaba el himno nacional de un país.
  • Al cruzarse por la callecon un conocido,  se debían descubrir un poco antes de estar a su altura y no cubrirse nuevamente hasta haberse alejado un poco.
  • Para acercarse a saludar a alguien, había que quitarse el sombrero cinco o seis pasos antes de llegar a él.
  • Era falta grave de urbanidad, volver el sombrero, rascar encima con los dedos, tamborilear sobre él, tocar la cinta o el cordón, mirar dentro o alrededor, ponerlo delante de la cara, o sobre la boca para no ser oído al hablar o mordisquear los bordes, mientras se conversaba con otra persona.
  • Las señoras podían permanecer cubiertas, prácticamente en todos los lugares y en todas las ocasiones, más aún cuando llevaban sombreros que se «integraban» en su peinado por medio de horquillas, alfileres y otros elementos.

¿Conoces algún otro gesto o anécdota curiosa en torno a este lenguaje, sin palabras?.

Aprende más sobre este tema:

La Historia De Los Sombreros: El Borsalino

La Historia De los Sombreros: La Boina

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