Los italianos han tomado el estilo clásico inglés y lo han estilizado para actualizarlo con mucha más gracia y elegancia, y últimamente Milán, se sitúa como una de las capitales de la moda para caballeros.

Al hombre italiano le gusta presumir y viste para verse atractivo. Le gusta seducir y quiere atraer las miradas. Siempre se esfuerza para que el traje le siente lo mejor posible. Es audaz en la elección de los colores y los patrones de las telas, y no le teme a la innovación, ni al riesgo de equivocarse.

Como en general es bastante independiente y se dedica a pensar en las combinaciones que mejor le pueden sentar, su imagen inconfundible, no pasa desapercibida y le gusta dejar su impronta en nuestra memoria.

En las calles italianas se puede apreciar, una gran predilección por los cortes de forma entallada y que llevan la ropa de forma más casual, más relajada, más actual, más alegre y más personal.

Los tejidos italianos son cada vez  más finos y menos pesados, y las fábricas textiles están en plena innovación, para conseguir telas que brinden más prestaciones con la calidad tradicional.

La chaqueta cruzada y los pantalones con vuelta son los más habituales. El italiano suele prestar mucha atención a los detalles y tiende a decantarse por el uso de gemelos y tirantes. El pañuelo en la chaqueta es un complemento de moda imprescindible, y puede tener un gran protagonismo en su indumentaria por la forma de exhibirlo.

Los zapatos son estilizados, con líneas más finas, de diseño refinado y dan la sensación final de ser más ligeros. Prevalecen los zapatos de cordones o con hebillas y en cuanto a colores y materiales destacan el marrón oscuro y el burdeos oscuro con combinación de distintas pieles.