La elegancia nace y se transmite de los valores interiores de cada persona. Cuando hablamos de imagen personal no me refiero solamente al atuendo que se lleve, sino a algo más amplio que abarca también la forma de ser y actuar y en consecuencia, cada hombre, tiene la suya propia.

Todos los hombres poseemos un glamour y una personalidad excepcional, sólo hace falta trabajarlo un poco.

Si nos dirigimos a una persona de forma amable y educada,  en la mayoría de los casos, nos contestarán de la misma manera.

Una persona cordial y amable que siempre tiene una palabra agradable para los demás y es cortés, vencerá más fácilmente las hostilidades y se aproximará mejor a su interlocutor. Por lo que al relacionarte con otras personas, recuerda dos expresiones que te abrirán muchas puertas: “Por favor” y “Gracias”.

Como ves, no debemos descuidar el empleo de la amabilidad y la buena educación, pues también son fundamentales para transmitir una buena imagen y potenciar nuestra  elegancia natural.

Si, además, les unes una sincera y amplia sonrisa no habrá relación que se te resista. “Una sonrisa es la llave secreta que abre muchos corazones” (Sir Robert Baden Powell)