Un buen traje de una gran marca, que no nos quede  ajustado, no nos aportará la elegancia que esperamos al comprarlo,  siempre al margen de su calidad y precio. En cambio un traje medio, cumpliendo ciertos requisitos al vestirlo, puede darnos muy buena apariencia.

El precio medio de un traje puede oscilar entre los 250 € a los 600 €, salvo en prendas compradas en época de rebajas o en establecimientos considerados de precios bajos.

Debemos tener en cuenta que los trajes de producción masiva están diseñados para encajar en  la mayor cantidad de individuos posible, y en consecuencia, generalmente son despersonalizados y  muy genéricos, es lo que denominamos la producción en masa.

Son creados por los fabricantes y elegidos por los comerciantes minoristas con mucha antelación, para que lleguen a los estantes de sus comercios en el momento adecuado. Estos compradores deben predecir cómo será la moda un año y medio antes de que suceda.

Los fabricantes comienzan con la selección de los tejidos, modelos más comerciales y lugar donde se fabricarán, ya que sólo unos pocos disponen de taller en propiedad, la inmensa mayoría de las marcas, grandes incluidas, desde el año 1999 comenzaron el proceso de desmantelar sus talleres y buscaron los grandes centros de confección en Turquía, China y Marruecos.

También están orientados a los márgenes de ganancia y compran las telas en el lugar del mundo donde sean más accesibles. Esto significa que la tela empleada en la confección de los trajes que encuentras en los percheros de los almacenes, no será de la misma calidad, que las que puedes seleccionar entre las que te ofrecerá tu sastre.

De la misma manera, los confeccionistas deben entregar los trajes a los almacenes rápidamente para maximizar sus ingresos, por lo que no pueden dedicar el tiempo y el esfuerzo necesario para confeccionar un traje cuidando cada detalle como generalmente nos tenían acostumbrados.

Si compras tu traje en una sastrería, el sastre podrá ajustarlo a tus medidas para que te resulte más cómodo y personalizado, pero nunca lograrás que sea como tu segunda piel.