El concepto más contemporáneo del lujo rescata lo humano, lo básico y esencial. Una tendencia que prioriza los placeres cotidianos perdidos en la vorágine del día a día que vivimos en la actualidad.

Parece que el lujo se ha democratizado, permitiendo que hoy en día, muchos más, puedan participar del sueño del consumo exclusivo.

El «nuevo lujo» o «neo lujo» resulta accesible a una gran cantidad de personas de la clase media.

El escritor catalán que se considera «psiconomista», Alex Rovira, autor de entre otros libros, de La Buena Vida, dice: «El lujo, hoy no tiene nada que ver con lo extravagante, sofisticado y pomposo, sino con lo simple, auténtico y humano».

Y el escritor argentino Marcos Aguinis, autor del Elogio del Placer, considera que la búsqueda del placer debería ser «obligatoria», ya que el consumo en tiempo y forma adecuados, hace feliz al ser humano.

Buscar el placer en las pequeñas cosas de la vida, parece ser el signo de la época, ya que hoy lo esencial puede ser un lujo difícil de obtener.

Por este motivo, permitirnos la gratificación para el próximo período de fiestas navideñas, de regalar y regalarnos, algo que nos proporcione placer y glamour, se presenta como una buenísima idea para terminar el año 2010 con estilo y elegancia.