La permanencia de un perfume está entre las 5 y las 9 horas, dependiendo de su concentración, aunque nosotros no lo percibamos porque el olfato se ha acostumbrado a su presencia.

El perfume al entrar en contacto con la piel se convierte en un olor de elegancia personal e intransferible, pues aplicando la misma fragancia sobre dos personas puede ser muy parecida, pero no igual, ya que en algunos casos puede ser más intensa y en otros, más suave.

Los niveles de PH y la grasa de la piel influyen en la duración e intensidad de nuestro perfume.

En las personas de piel grasa, el perfume se fijará con más facilidad en la piel, por lo que no les conviene escogerlos muy intensos y fuertes.

Por el contrario, la piel seca no interactúa con el perfume ta bien, por lo que conseguirán una duración e intensidad mucho menor.

En los ambientes húmedos la fijación del perfume se conserva a la perfección, mientras que en uno excesivamente seco se evaporará con rapidez.

Nuestro consejo para las personas de piel seca, es aplicar aceite corporal o crema hidratante en la zona donde se vaya a echar el perfume, para que su absorción sea más lenta y duradera. El lugar más indicado es donde la temperatura corporal es un poco más alta, como el cuello, la cara interna de los brazos, las muñecas, la zona posterior de las orejas.

Aplicando el perfume al salir de la ducha también conseguiremos que penetre más, ya que con el cuerpo húmedo los poros más abiertos y resulta más fácil su absorción.