Me cuesta comprender y más con los tiempos que corren, la pereza que adoptan muchos hombres ante el hecho de ponerse un traje.  Me sorprende escuchar esa eterna lista de excusas para no usar esta prenda, y que poco a poco, se va cayendo por su propio peso con el paso del tiempo.

Podemos negar que no nos importa lo que opinen las mujeres sobre nuestra forma de vestir, nos podemos auto engañar, pero la realidad, es que sí nos importa y mucho, porque al final, las necesitamos y las queremos a nuestro lado. Por eso, mi consejo de hoy, es que en igualdad de condiciones y remarco bien,  en igualdad de condiciones y en ciertas situaciones, rotundamente nos prefieren de traje.

Seguramente te preguntarás porque comento esto.  Día tras día percibimos en mi tienda de Granada cuando vestimos a hombres que tienen que ir bien arreglados, a novios o a padrinos, la carita que  ponen mis clientas cuando ven salir del probador a su hijo, novio o pareja, eso no tiene nombre y me ratifica en mi convicción, de que ellas nos prefieren con traje.

Cierto es, que hay ocasiones en nuestras actividades de ocio en las que el uso de ropa más informal es lo más conveniente, pero siempre que puedas: para trabajar, para ir a un evento social importante o para una ocasión especial, si de verdad quieres impresionar, el traje será tu mejor arma de seducción.