Vistiendo a mis clientes, descubrí algo que me llamó mucho la atención: no por vestir bien un hombre es realmente elegante.

También descubrí que un hombre que tenga claro “qué es ser un caballero”, puede dar un salto importante en su imagen usando la ropa apropiada, porque lo básico necesario para verse y lucir bien, ya está en su interior.

Para mi, la Elegancia 2.0 es un concepto que se divide en dos partes muy diferenciadas:

  • La interior, que consiste en desarrollar al máximo el potencial que cada hombre puede sacar de sí mismo, actitudes ante los problemas, ante los proyectos laborales, ante la adversidad, ante una dama, saber estar, saber sonreír, saber hablar en el tono adecuado, en los momentos adecuados y sobre todo aprender el arte de la seducción, no sólo en el concepto sexual de la palabra, sino en su sentido más amplio.
  • La exterior, la forma en la que los demás nos ven, nos perciben y con la que transmitimos cómo somos realmente. Sólo con mirar detenidamente a un hombre, desde los pies a la cabeza, podemos llegar a sacar importantes conclusiones de cómo es ante la vida y, sobre todo, ante el trabajo.

Parece increible que algo tan obvio pase sin importancia para la mayor parte de los hombres, cuando es el espejo de su personalidad.

Me gusta asesorar a los hombres a escoger y que lleven las prendas más adecuadas, para, poco a poco, ir introduciendo la elegancia masculina en el mundo.