A los hombres se nos tacha de no estar demasiados pendientes de las tendencias de la moda, mientras las mujeres son capaces de devorar toneladas de información al respecto e incluso usarlo como tema de conversación en sus reuniones.

Los hombres por el contrario no somos demasiado dados a hablar de ropa, complementos y escaparates, nuestra masculinidad pasa por comentar el gol, la canasta o el coche nuevo que se ha comprado fulanito.

La construcción de un fondo de armario correcto, en la mayor parte de las veces, se «delega» en la pareja. Desaparece completamente nuestra capacidad de «liderazgo» y asumimos papeles difícilmente entendibles en el plano laboral.

Quizás las prendas, netamente masculinas, tampoco sufren grandes variaciones a lo largo del tiempo; tenemos uno de los mejores ejemplos en el traje de hombre, casi no ha cambiado en 70 años. Eso es el resultado del perfeccionamiento continuo que generó la elegancia de un atuendo que se ve perfecto en la mayoría de los hombres.

Por ejemplo, Ralph Lauren, dice que está interesado en la longevidad, la atemporalidad, el estilo, no en la moda.

Pasan varias temporadas sin que los diseñadores cambien unos milímetros el ancho de la corbata. La ropa de hombre es más tradicional y menos orientada a la moda, que la de las mujeres.

Para romper esa dinámica siempre recomendamos  mantenerse actualizado, incorporando algunos artículos de moda, siempre que se adapten a tu cuerpo y  estilo, pero conservando un estilo clásico y sin ser víctima de la moda.

El súper armario

Podemos dejarte hoy una buena conclusión. En general, lo que se ve en las pasarelas de los desfiles tiene más relación con la imagen de la marca, los colores y el tema inspirador de la colección, que con lo que se verá en la calle o las tiendas. Tienden a brindar un buen espectáculo con su creatividad y a no decepcionar a los espectadores.  Las prendas luego son adaptadas para el uso cotidiano, en cuanto a telas y colores.

Es importante tener un término medio, tan radical es ser un verdadero esclavo de la moda, como ignorar totalmente, que de vez en cuando un cambio en el armario, es capaz de fomentar un cambio de optimismo en nuestro comportamiento con los demás.