De la Business week al Casual Friday sólo hay cuatro días de por medio en los que hoy estrecho lazos. Porque la vida no está únicamente para desdoblarnos en dicotomías de elección entre el blanco y el negro, teniendo una magnífica y espectacular gama de colores.

Se ha venido introduciendo, entre los más elegantes, el concepto “Casual Friday”. ¿Esto que quiere decir? Los hombres de negocios y todos aquellos profesionales que de forma asidua visten de traje, terminan por aborrecer la invariable uniformidad de chaqueta-pantalón. Por eso, se ha venido relajando los códigos de vestimenta en las oficinas para, por lo menos, tener un día laboral con el que jugar más las combinaciones de chaqueta-pantalón, los estampados más coloridos, las corbatas de motivos, etc. Saliendo de la aburrida rutina.

Pero ahora bien, ¿se ajusta ésto a nuestra realidad inmediata? Yo no sé vosotros, pero yo a día de hoy, en pleno siglo XXI, en pocas oficinas me encuentro al personal impolutamente vestido de traje. Los tiempos han cambiado y la visión de la vestimenta formal se está tergiversando de mala manera hasta llegar a extremos que rozan la dejadez. Puedo entender que el traje, en algunos contextos laborales más distendidos, en entornos laborales con mayor dinamismo, se pueda interpretar como excesivo, pero de ahí a optar por ir a trabajar de cara al público en converse y camiseta… hay un abismo insuperable.

Por este motivo, quiero dedicar este post a todos los que sienten la necesidad de vestir bien y de forma única, pero al mismo tiempo el traje nos queda como mucho mas serial para sobrellevar nuestra jornada laboral.

Yo personalmente, soy de los que se mueve en la línea roja del dinamismo entre lo estrictamente formal y lo instintivamente casual. A lo que me he tomado el lujo de denominar “Eternal Friday”, o lo que es lo mismo, toda una gama infinita de posibilidades entre complementos y elementos de la sastrería clásica con prendas de uso común.

¿CÓMO COMBINAR ESTAS DOS VERTIENTES?

Hay una falsa creencia si consideramos que podemos combinar elementos de la esfera más formal y sofisticada de nuestro armario con los elementos de vestimenta casual a la hora de encontrar el equilibrio. Fundamentalmente, porque hay prendas que por su corte, patronaje y tejido están exclusivamente diseñadas para contextos muy formales. De tal modo, que si los combinamos con prendas de vestimenta casual sólo vamos a desentonar y causar un efecto de desorden en el visionado general del atuendo. Esto es por ejemplo, combinar una corbata de seda satinada con unos tejanos y una camisa oxford.

Si el resultado global es vestir elegantemente casual, lo que demos hacer, es ir introduciendo en nuestro armario prendas y complementos con proyección formal pero diseñados para un medio más relajado. Por ejemplo las corbatas de punto, los jerseys de cashmere, los blazer de tweed, etc.

Para fortuna nuestra, “el jefe” y gran maestro de las sastrería Bere Casillas, nos tiene preparados una serie de vídeos que no nos dejaran indiferentes a todos los que adoramos este estilo y que nos van a aportar grandes consejos e ideas con las que podremos jugar en nuestro terreno profesional.

Además, como considero que la forma mas factible de asimilar conceptos es la visual, comparto con vosotros algunos looks que tienen mucho potencial en nuestra nueva opción de vestimenta, el “Eternal Friday”.