Tener un buen control de nuestro temperamento y dominar cualquier situación, nos hará tener una mejor imagen, ya que seremos capaces de trasladar seguridad y saber estar.

Todo el mundo tiene la necesidad de expresar sus sentimientos, ya que en la vida hay momentos de alegrías y de penas, pero también nos encontramos en situaciones de rabia, ira, frustración, y muchos otros sentimientos que pueden hacer que perdamos la compostura. La forma en la que exteriorizamos nuestras emociones dice mucho de nosotros, siendo siempre necesario un cierto control, a la hora de saber expresarnos de forma adecuada, elegante y educada.

Carecer de este dominio nos puede llevar a situaciones no demasiado buenas, transmitiendo a los demás una imagen no favorable. Algunos ejemplos de malos comportamientos: estallar en una sonora carcajada, romper a llorar con estruendo, recibir una noticia abriendo la boca o llevándonos las manos a la cabeza, dejarse caer en una silla, dar una patada a una papelera u otro elemento de la oficina, …  Aunque creas que son situaciones que no se producen con frecuencia, pasan mucho más de lo que pensamos.

En una conversación reciente, una persona nos comentaba en una reunión que tenía un pie dolorido porque la había emprendido a golpes con su coche porque éste había dejado de funcionar. ¿Te imaginas lo que pensarían las personas que le vieran dando patadas a su coche parado?

Es probable que en alguna ocasión hayas vivido una situación de descontrol en tu oficina, ante una noticia desfavorable o un error, en donde una persona encolerizada reprende a otra en presencia de todos. Dominar esta ira inicial, apartar a la persona o personas implicadas para exigir responsabilidades, es bastante más efectivo si se hace en privado y con calma.