La construcción de un equipo de trabajo es una tarea ardua, que puede definir el potencial del mismo y que redundará en el crecimiento de la empresa, si sus miembros son capaces de ejecutar lo que el líder imagine, enseñe, comparta y transmita.

Estos criterios pueden servirte para la selección de los componentes, sin olvidarte de darles un propósito y una dirección, espacio para desarrollarse, operar y mantenerse actualizados.

  • La mayoría de los proyectos requieren distintas actividades. Selecciona especialistas en cada campo y equilibra también los temperamentos de los integrantes para conseguir una buena relación que permita la acción efectiva, por su flexibilidad para trabajar con diferentes personas.
  • Asegúrate de asignar las tareas según la habilidad y la motivación de cada persona. Si les permites a los miembros de tu equipo progresar en las áreas en que se destacan, se comprometerán y producirán más, y te liberarás del riesgo de tener gente frustrada y desmotivada. Verás resultados inmediatos.
  • Es importante reconocer y apreciar los comportamientos positivos y los pequeños logros para mantener el espíritu y construir un sentido de camaradería en el equipo. Delega bien y sé permisivo con algunos errores que se puedan cometer, ya que es una forma de aprender.
  • Organiza procesos sostenibles y asegura claridad de roles y gestión para cada uno de los miembros.
  • El objetivo siempre debe estar en conseguir que la tarea sea realizada. Considera a la gente como lo más importante, y a los errores como una inversión, que dejará un importante aprendizaje al equipo.
  • La comunicación es fundamental para el éxito y todos deben estar informados y comprender lo que se debe conseguir.