Gemelo_cristal_montanaLa elección de los gemelos es uno de esos pequeños detalles de nuestro vestuario que debe ir en relación con la elegancia que deseamos transmitir.

Los gemelos aparecen en el siglo XVII, cuando los caballeros de la época preferían cerrar los puños de sus camisas con lazos de seda, recién en el siglo XIX empiezan a popularizarse como joyas, luciendo piedras o metales preciosos como el topacio, la turquesa, el zafiro y monedas de oro.

En España se utilizaron los escudos de Carlos III, Carlos IV y de Fernando VII, provenientes de los virreinatos americanos; los medios escudos se unían, de a dos, con cadenitas, pequeños vástagos o con un escudo.

Los gemelos destacan en el atuendo de una persona de forma inversamente proporcional a su reducido tamaño, siendo el detalle más personal en el conjunto de traje, camisa y corbata, ya que habla de la personalidad del portador.

Cuando se viste de etiqueta con esmoquin o frac, los gemelos deben ser sobrios para que armonicen sin dificultad con las pajaritas negra y blanca. Un detalle curioso es que la camisa del frac no tiene puño vuelto o doble, pero carece de botón y se abrocha con gemelos de oro blanco, platino o plata, o también en  materiales semipreciosos en negro (ónice, ébano) o blanco (marfil, nácar, hueso).

Para lucir con esmoquin y pajarita negra hay una mayor variedad de piedras semipreciosas permitidas como el ojo de tigre, ópalo y lapislázuli, o preciosas como el diamante y el zafiro.

Aunque la tradición indica que en las camisas de esmoquin los gemelos siempre deberían ser iguales a los botones.