En momentos de profundos cambios como el que estamos viviendo, se examinan con lupa todos los aspectos donde se puede y debe mejorar, usando la creatividad para marcar diferencias interesantes.
Algunos hombres comienzan a sentir presión para cuidar mucho más su aspecto físico y su elegancia, planteándose incluso, vestir con traje. He podido detectar en ciertas empresas comerciales ese movimiento, teniendo en cuenta que desde su creación se definieron como establecimientos donde no se usaba el traje.

En tiempos difíciles se requieren trajes sobrios, formales, pero muy elegantes. La generación que comenzó a trabajar con el cuello abierto de la camisa, sin corbata y pantalones informales, de repente, se encuentra buscando en sus fondos de armario prendas de mayor elegancia. Aunque no se esté de acuerdo con este planteamiento, probablemente, sea una filosofía que se tendrá que ir asumiendo.

En las sastrerías londinenses observan, que el 40% de las ventas son de prendas separadas, como americanas a cuadros combinados con pantalones  lisos, siendo una elección para los que no quieren verse vestidos muy formales.

Curiosamente, los tejidos preferidos son las franelas a cuadros, que son más livianas que el tweed, no son rígidas ni pesadas, y que entendemos son prendas para trabajar en oficinas y establecimientos con atención directa a público.

Desde tierras inglesas nos sugieren como alternativa las combinaciones. Los blazers en azul marino y pantalones de franela gris, así como también probar con un traje azul marino y otro gris, para intercambiar con pantalones de distinto corte o género.

La idea fundamental es tener un fondo de armario que te permita hacer diferentes composiciones a la hora de vestirte. Aquí juega un papel importante un complemento de moda destacado, la corbata. Combina colores, formas o estilos y obtendrás diferentes formas de vestir.