El comercio tradicional, está sumido en un  poderoso proceso de cambio, nuevos hábitos, nuevos soportes  y mas posibilidades de compra,  se asientan en nuesta sociedad, empujados  desde internet y dispositivos móviles.

La experiencia de salir de compras en pareja, en familia o simplemente por placer, son sensaciones que el ecommerce  no podrá evitar, por el momento. La comodidad y garantías, que  el comercio Online aporta actualmente, no son lo suficientemente fuertes, para sustituir, las emociones producidas por un comercio tradicional. La calidez de una atención profesional, poder, oler, tocar y sentir, son experiencias, que el mundo Online aún no tiene resueltas.

El comercio tradicional está en la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos y esa evolución tiene que integrarse de una forma natural, en la forma de generar negocio en las empresas.  Saber usar lo mejor del mundo Online y Ofline, será la clave para que miles de comercios, reorganicen su marketing hacia el futuro.

Para los jóvenes y ya no tan jóvenes esta situación  es su realidad, para personas más maduras, es casi como un milagro. La seguridad en las transacciones, la reputación de cada comercio y la velocidad en la logística, hacen que se desvanezcan los miedos. De la incertidumbre, pasamos a la  experiencia de hacer compras online y con resultados cada vez más satisfactorios.

Es un poco absurdo negar esta realidad, por el contario considero que es una buena oportunidad, para dar pasos a cambios importantes.

A esta situación, sumamos la influencia de las Redes Sociales y el brutal cambio que estas han sumado a nuestra sociedad. La necesidad de compartir, de mostrar, de estar conectado con nuestros círculos de amistad, hacen que esta forma de pasar tiempo delante de un ordenador o dispositivo movil, mueva a empresas a la reflexión: señores ¿Aquí que está pasando?

Pongamos un ejemplo:

La cadena C&A está introduciendo en los percheros de sus tiendas,  una pantalla digital en la que aparece la clasificación de los «me gusta» de la página oficial de la firma en Facebook, con los que se expresan los compradores o fanáticos que observan o reciben las prendas a través de Internet.

La empresa cree en los resultados de un reciente estudio de la consultora Nielsen, que certifica que el 90% de los consumidores confía en las recomendaciones de sus amigos, tres veces más que en los anuncios online (no quiero pensar en publicidad tradicional).

«La intención es estimular a los compradores vacilantes entre dos prendas, como un apoyo para tomar su decisión, apostando a que la clasificación de popularidad que tienen en las redes sociales,  incline la balanza para un interesado a quien dos prendas le gustan por igual».

Este es un proyecto piloto de esta firma que se ha puesto en marcha en Brasil.

¿Que opinión te merecen, todos estos cambios?