Si tú realmente quieres comprometerte, ponerte en forma  y sentirte mejor, necesitas comenzar con los pasos de este proceso sistemáticamente.

  1. Establece objetivos a largo plazo: necesitas tener objetivos claros sobre lo que quieres lograr antes de lanzarte al proceso. Puede haber cosas como, perder peso, desarrollar tus músculos, lograr algo específico como subir dos tramos de escaleras sin quedarte sin aliento, bajar tu colesterol, correr una cierta distancia o un objetivo ambicioso como competir en  un Triatlón. O tal vez solo una imagen de cómo querrías verte, que hayas  recortado de una revista.
  2. Determina el proceso para conseguir el resultado deseado: si quieres perder peso, debes empezar a comer comida más sana y una dieta restringida en calorías y hacer tanto ejercicio como puedas desarrollar, ya sea caminar, correr, andar en bicicleta, gimnasio, etc.
  3. Organiza y planifica tu tiempo: ¿podrías levantarte un poco más temprano para hacer ejercicio? ¿O cortar tu jornada una hora al mediodía? ¿O tal vez solo caminar hacia el trabajo? Piensa positivamente y encontrarás los huecos para la actividad física.

Una clave para motivarte es tachar lo que vas logrando, de tu lista de objetivos. Debes tener en mente prioritariamente una vida sana. Decidirte a tener tiempo para ti mismo, para ejercitarte y cocinar sano.