Para poder disfrutar del verano sin preocupaciones, quemaduras, ni exponernos al riesgo del melanoma, tenemos que cuidar nuestra piel, sobre todo en las primeras exposiciones al sol. Aquí van algunos consejos que deseamos te resulten útiles.

Media hora antes de exponerte al sol, aplícate el bronceador con la protección adecuada para tu piel, repitiendo esta operación cada dos horas. Si vas a estar expuesto al sol de forma continua, cada vez que salgas del agua vuelve a echarte crema, sin olvidar los labios y los ojos.

Los primeros tres o cuatro días no debes estar más de cinco minutos en una exposición directa. El tiempo se irá aumentando, progresivamente, sin permanecer nunca más de dos horas seguidas y evitando hacerlo entre las 12 y las 16 horas.

Debes aplicarte el bronceador con protección solar aunque sea un día nublado, ya que las radiaciones solares siguen afectando la piel.

Es muy importante mantener siempre muy hidratada la piel, bebiendo agua, consumiendo fruta y utilizando cremas hidratantes aún después de exponerla al sol.

También puedes conseguir la renovación de la piel con la vitamina A, y las del grupo B, como la B9, B2, B3 o B5, que ayudan a mantenerla sana, y las vitaminas C y E que tienen un alto poder antioxidante.

Si eres calvo, no te olvides de utilizar una crema con un factor de protección alto para esta zona tan sensible, además de cubrirte la cabeza con una gorra.

No debes olvidar el control de la fecha de fabricación o de caducidad de los productos cosméticos que utilices ya que con el tiempo pierden facultades.