La tela que escojas tendrá mucha influencia en la vida, duración y la facilidad para limpiar tus prendas.

Aquí te damos algunas pautas para hacer una mejor selección.

Mantenimiento sencillo:

  • La lana 100% durará más que las mezclas. Las telas de otoño e invierno son las más fáciles de mantener porque son de este tejido (franela, sarga, etc.), se arrugan menos y soportan bien el cepillado después del uso, que siempre deberías hacer.
  • Las telas mezcladas con poliéster son resistentes a las arrugas pero tienden a brillar más rápido.
  • Las telas con textura muestran menos la suciedad y resisten mejor el planchado.
  • Respecto a los algodones, el seersucker o milrayas, es el más durable, e incluso algunos pueden ser lavados.

Mantenimiento complejo:

  • El algodón se arruga fácilmente y el planchado frecuente hará que la chaqueta se desgaste más rápido.
  • Las fibras naturales como el lino o el algodón no retienen los colores, por lo que el planchado y el daño por transpiración harán que destiñan. Al quitar las manchas es muy probable que se lleven un poco de color dejando un área más clara. No es recomendable frotar las manchas en estos materiales para no dejar una zona dañada.
  • Las telas más livianas se dañan más por la transpiración, y la muestran, por eso conviene que las chaquetas de verano siempre vayan forradas.
  • La gabardina brilla fácilmente y puede tener problemas de fusión.
  • Las lanas más finas no son para uso frecuente y también se gastarán más rápidamente en los codos. Deben recibir limpiezas especializadas que son más onerosas, al igual que la seda.