Si  reflexionas sobre cómo evoluciona un día cualquiera de tu vida es probable que caigas en la cuenta que tienes diferentes momentos y sentimientos que marcan tu forma de ser, actuar, trabajar, relacionarte, sentir, …, vivir.
Algunas veces vienen marcados por elementos externos que nos hacen reaccionar, pero en muchas ocasiones, somos nosotros mismos, nuestros pensamientos y sentimientos, quienes condicionan que ese día sea malo, regular o bueno.
Nuestros miedos, la falta de confianza y de autoestima, la falta de creencia en nosotros mismos, el no sentirnos bien con nuestra imagen, la falta de seguridad, y otros muchos aspectos dificultan nuestras relaciones, el trabajo que realizamos y nuestras vidas.
Pero ¿qué podemos hacer? Pues lo mejor es empezar a conocernos, cuidarnos y querernos.
Cuando te conoces puedes modificar aquellas parcelas que menos te gustan de ti mismo. Cuando te cuidas te sientes bien, y eso se refleja en tus relaciones y en tus sentimientos. Cuando te quieres eres capaz de dar lo mejor que hay en ti.
Si te fijas, todo ello está relacionado con tu personalidad y por tanto, con lo que los demás ven de ti, incluido tu mismo. Estamos hablando de tu imagen, ya sea hacia el exterior o hacia el interior, de la que se ve y de la que se transmite.
El cuidar y transmitir una buena imagen nos aporta muchos y variados beneficios. Desde lo que te puede ayudar a conseguir hasta lo bien que te puede hacer sentir.
Cuando te sientes bien contigo mismo eres capaz de:
  • Tener mayor seguridad cuando te relacionas
  • Te sientes más seguro en lo que crees y piensas
  • Confías en ti y la confianza crece en tu interior.
  • Te sientes muy bien
  • Tu autoestima aumenta
  • Te sientes a gusto contigo mismo
  • Eres capaz de generar pensamientos positivos y enviar a tu mente continuos  mensajes  positivos
  • Se crea en ti una reacción en cadena de fuerzas internas y sentimientos que te ayudarán a conseguir lo que deseas y lo que te propongas
Toda esta revolución interna te ayuda a ser una persona más segura, más creíble, más atractiva.
Cuando tengas que resolver las diferentes situaciones que tienes que vivir o solucionar en tu día a día, las verás de una mejor manera y serás capaz de dar lo mejor de ti.
Estas creencias y sentimientos te permitirán tener un estilo, una forma de ser y de actuar excepcional, y cuando vayas a enfrentarte a situaciones en donde tienes que deslumbrar, lo conseguirás.
Por ejemplo:
  • Si tienes que hacer una entrevista de trabajo, serás capaz de transmitir qué ganarán si te contratan
  • Si tienes que salir a vender, confiarán más en lo que estás ofreciendo porque estarás transmitiendo credibilidad
  • Si vas a relacionarte con otras personas, estarás ofreciendo tu mejor versión y resultarás una persona mucho más atractiva, y por tanto triunfarás en tus relaciones sociales
  • Serás capaz de atraer a las personas que deseas que entren en tu entorno social y profesional
  • Te sentirás mucho mejor y serás un auténtico imán para atraer a tu vida todo lo que desees, tanto en lo profesional como en lo personal
A partir de aquí empieza lo más importante, comenzar a construir hoy el cuidado de tu imagen personal potenciado y aprendiendo a reconocer esos talentos, valores y cualidades que tú tienes. Es un reto, pero como cualquier cosa en la vida comienza poniéndose en marcha y dando el primer paso.
Recuerda estas palabra del Dalai Lama:  “Sólo existen dos días del año en los que nada puede ser hecho. Uno se llama ayer y el otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer, y principalmente, vivir”.
¿Y por qué no el de cuidar y potenciar tu imagen?

Autora: Lola García, Empresaria y Directora de la Escuela de Profesionales, Expertos y Autores