Jesse Langsford, fue el artesano corbatero que desarrolló en 1925, en Nueva York, el diseño de la corbata que utilizamos actualmente. Para evitar que se formaran arrugas, cortó la tela en ángulo de 45º con el estampado de la misma, fraccionándola también en tres piezas, que luego se ensamblan mediante cosido a mano. Este es el método que ha sido utilizado universalmente para la confección de corbatas de máxima calidad durante casi un siglo.

Las corbatas mejor producidas, son las “seven-fold” o de siete pliegues. Están fabricadas íntegramente con seda, ya que no llevan ningún tipo de forro, todas las partes de la corbata incluida la entretela son de seda. Como revela su nombre, la técnica utilizada para su confección, consiste en doblar una pieza cuadrada de seda siete veces hasta obtener la corbata.

El resultado es una corbata de gran peso y con una gran caída.

Como es un proceso de confección muy laborioso y costoso, solo las encontramos en las marcas de más renombre internacional.

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