Los ingredientes de un perfume y la forma en que están combinados lo identifican, definen su elegancia, y algunos de ellos son los que le clasifican en una determinada familia olfativa. Son esencias originales pero que otorgan las características de un grupo.

Todas las fragancias poseen lo que se denomina “notas” en sus composiciones. Son esencias que están presentes en proporciones diferentes y únicas. El balance logrado por la mezcla de estas sustancias es lo que le da a cada perfume una personalidad propia y distintiva.

Una fragancia se percibe en tres etapas:

  • El primer aroma que notamos al aplicárnosla es la llamada nota de salida o de cabeza”. Es la que revela su personalidad, y la más determinante en la decisión de comprarla, aunque es la más efímera. Los ingredientes suelen ser notas frescas o hespéridas como la lavanda, la flor de azahar o el pomelo.
  • Las “notas medias o de corazón” se descubren 15 minutos después de ser aplicada y duran aproximadamente una hora. Están compuestas por especias medianas como la canela, madera, musgo o esencias cítricas o frutales.
  • Las “notas de fondo o de base” surgen al final de la evaporación del perfume. Son los tonos subyacentes de una fragancia y se componen de ingredientes como el ámbar, el almizcle, el incienso, la madera de sándalo o la vainilla. Son las que definen el espíritu del perfume y dejan su estela persistente, que puede durar más de 24 horas, según la concentración del perfume. Estas notas suelen ser las más cálidas y sensuales.