Ya hemos comentado las virtudes de hacerse un traje a medida, así como el proceso de producción de los trajes de confección, pues hoy queremos descubrirte los inconvenientes de ponerte en manos de un sastre.

Una prenda hecha a mano necesita, además de unas manos muy expertas, aproximadamente unas 50 horas de trabajo en costura por un oficial, ya sea femenino como masculino, más el tiempo del sastre en pruebas y ajustes.

No cabe la menor duda, que puestos en manos de un profesional, el trabajo realizado es impoluto: Costuras perfectas, entretelas y refuerzos impecables y detalles como los ojales, copas o coronas de las mangas, son distintivos únicos.En el taller de Bere Casillas

Si analizamos que el precio del tejido, que suele ser aproximadamente entre el 10 % al 15 % del precio final de un buen traje, es fácil comprender por que los precios de los trajes a medida en España rondan entre los 1.900 € a los 3.000 €, teniendo en cuenta que la veintena de sastres que aún podemos encontrar en nuestro país, no tienen que envidiar nada a los añejos sastres británicos de Saville Row.

La inmensa mayoría de los hombres que usan traje para trabajar, no pueden permitirse casi un mes de su salario en una sola prenda, por muy a medida que esta sea. Luego está claro, que la sastrería clásica ha quedado para bolsillos muy pudientes o para momentos especiales, como puede ser una ceremonia o un evento de características especiales.

Algunos sastres se aferran al argumento de que uno de estos trajes, bien conservado, puede durar en el armario de un señor hasta 20 años, y realmente es cierto, trajes de mi abuelo o de mi padre, siguen perfectos después de casi 50 años.

Pero salvo caballeros de exquisito gusto y amplio guardarropas, nuestro mundo actual fluye a una velocidad de cambios tan tremendos, que pasamos de tres botones a uno, al traje cruzado o al de una sola abertura o dos, prácticamente, en una misma temporada.

Taller de Bere Casillas

Por lo general, la vestimenta más formal del hombre es algo rígida y monótona, con lo que estos cambios de tendencias, colores, formas y diseños, dentro de un lógico orden, a los que nos toca todos los días ir vestidos con corbata y cuidamos el concepto denominado complementos para el hombre, créeme, es un verdadero soplo de aire fresco, que suele ser bien venido y  muy agradecido.

Por lo tanto, teniendo bien claro los grandes detalles que cada marca puede aportar a tu estética: Conociendo tu configuración, qué deseas esconder, qué quieres resaltar, cómo puedes estilizar o acortar tu figura en función de tu fisonomía, y siendo consciente de que el precio y la marca no es el factor que determina un gran traje, podrás rotar cada 3 o 4 años los trajes de tu armario.

Es un ejercicio de lo más saludable y sobre todo divertido, siempre teniendo en cuenta la mística pregunta de casi todas las mañanas: ¿Hoy Qué Me Pongo?