La ropa de hombre debe ser siempre confortable a pesar de que existe una creencia popular de que no lo es. Si no lo es, el problema es que las prendas no se ajustan de forma correcta al cuerpo de la persona.

La elegancia no hay que sufrirla hay que sentirla, por lo que es recomendable que elijas bien el tipo de ropa que vas a llevar, ya que si la prenda no es confortable se te notará en la cara. Un señor tiene su mejor aspecto cuando su ropa le queda tan bien que le permite moverse con libertad y no siente incomodidad con ninguna de las prendas que lleva.

Para comprar un vestuario que te quede bien no tomes posturas forzadas. No te conviene comprimir tu abdomen o estirar tu espalda al probarlas; ponte en una postura normal, tal como lo haces normalmente, y así adquirirás ropa que te resulte cómoda utilizar a diario.

Otro detalle que debes observar es que no te quede muy ajustada porque te estará presionando y coartando tus movimientos. Por el contrario, si te queda muy holgada, deberás estar situándola en su lugar todo el tiempo. La ropa envía un mensaje al mundo sobre ti cuando te sientes bien con ella, y si te queda bien, siempre causarás una buena impresión.

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de asegurarse de que el vestuario que use le quede bien, aprendiendo a observar todos los detalles, buscando siempre el sentirse cómodo con él, y aunque te puedan aconsejar sobre lo que mejor que te sienta, eres tú quién ha de llevar a diario las prendas que compres.

Es una sensación maravillosa vestir prendas que han sido confeccionadas para ajustarse a tu cuerpo perfectamente. Te sientes libre y confortable, mientras la ropa parece flotar alrededor de tu cuerpo: ni pesada, ni tirante.