Hace pocos días hablaba de que si no tienes claro a dónde quieres ir, difícilmente, sabrás a dónde llegar.  Aunque parece una afirmación obvia y todos tenemos que tener claro qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas, la realidad me demuestra que no siempre tenemos tan claro lo qué queremos. Algunas veces por pereza, otras por miedo a averiguar algo que nos hemos estado ocultando durante tiempo, y en la mayoría de los casos, por el temor a no saber qué es lo que queremos hacer con nuestras vidas.

Si consigues vencer las resistencias iniciales descubrirás que a partir de ahí, todo es mucho más sencillo de lo que piensas y los avances suelen ser espectaculares.

¿Por qué creo que sucede esto? A mi me ha pasado, que cuando empecé a escucharme y a dialogar conmigo, me descubrí. Empecé a averiguar lo que quería para mi y para las personas que me rodean: Familia, amigos, clientes y todas aquellas personas que rodean y están en contacto conmigo. Así pude empezar a comprometerme con nuevos retos y empezar a utilizar nuevas armas para mi crecimiento personal y profesional.

Esas armas que considero fundamentales para lograr nuevas metas y trabajar para lograr el éxito son: La voluntad, la constancia y el esfuerzo

Podrás desear muchas cosas, pero sin estas tres cualidades, no podrás seguir avanzando y triunfar en lo que quieres.

La voluntad te dará el ánimo y la resolución de querer hacer lo que tienes qué hacer.

La constancia te ofrecerá la firmeza para conseguir tus propósitos.

El tesón te afianzará en la decisión tomada para perseverar y no abandonar.

“¿Qué intentarías hacer si tuvieras la seguridad de que no ibas a fracasar?” (Robert Schuller)

Conseguir nuevos retos no es tarea fácil pero sí alcanzable, sólo tienes que tomar la decisión de querer lograrlo.

Como acertadamente dijo Albert Einstein: “Algo sólo es imposible hasta que alguien lo duda y acaba probando lo contrario”.

Autora: Lola García, Directora de la Escuela de Profesionales, Expertos y Autores