Este film de Tom Ford realizado en 2009, es una fiesta para la vista, por las escenas cuidadosamente elaboradas, la impecable actuación y la elegancia del vestuario.

Los diseños, producto de la colaboración de la diseñadora de vestuario Arianne Phillips con Tom Ford, es un elemento fundamental de la película, colocando a los personajes en el ambiente de los sesenta.

Los conjuntos de ropa de hombre salen de la imaginación cinemática de Tom Ford, combinando la fantasía y la realidad para transmitir la atmósfera nostálgica de las horas del cóctel y la moda de mediados del siglo pasado.

Un film sobre la ansiedad de los sesenta, donde los miedos de la guerra fría conviven con el materialismo y la importancia de la apariencia, frente a la  realidad.

El vestuario es crucial para mostrarlo, la imagen enmascara la miseria, el protagonista viste camisas inmaculadamente planchadas y zapatos impecables, mientras lo angustian  recuerdos dolorosos.

Ford también se expresa a través del cambio cromático, cambiando los colores según cambian los sentimientos del protagonista, vuela entre los grises y marrones a un technicolor glorioso.

Tom Ford manifiesta que quiere inspirar a la gente y sacar lo mejor de ellos. En esta película se puede ver muchas prendas para incorporar en el guardarropa del hombre actual, los zapatos brogue, los jerséis de mohair, la sastrería mas purista, los cortes de pelo. Prendas clásicas y simples que forman un conjunto extraordinario, que puede servir como una base de datos de inspiración.

¿Tienes algún detalle de esta película, que guardes de forma especial?