Aunque el agua es un bien que cada vez escasea más, como algo excepcional y una maravillosa recompensa, sumerge tu cuerpo en agua. A diario, es preferible darse una ducha y con está acción estarás contribuyendo a un ahorro considerable de este bien tan preciado.

Recompensa a tu cuerpo y a tu mente después de un largo día de trabajo. Cuando llegues a casa y de forma excepcional, para ese día especialmente estresado o abrumador, ofrécete un regalo muy especial, toma un placentero baño de agua caliente.

Echa unas gotas de aceite esencial del aroma que más te guste o relaje, y déjate llevar. Además de hidratar tu piel, será una magnífica forma de quererse y de recompensarse de los logros conseguidos o del esfuerzo realizado durante el día. Es un momento genial para renovar tu mente, cuerpo y espíritu.

Estos pequeños premios, ofrecidos de vez en cuando, motivan a tu mente a alcanzar tus metas, a conseguir niveles más altos de ejecución y tu cuerpo estará más relajado y descansado.

Recuerda que lo bueno, si se te lo ofreces de forma esporádica y como un regalo, será doblemente gratificante.