Los hombres que tienen una cierta posición de poder, necesitan dirigir con mano firme en algunas situaciones, aunque esto no quiere decir que haya que imponer o intimidar a las personas que forman su equipo. Algunos lo hacen demasiado a menudo, perdiendo el respeto de su gente.

La intimidación en algunos momentos puede parecer que conlleva respeto, pero si quieres progresar o mantener tu posición, la mejor forma es liderar a tu equipo.

Te ofrecemos algunas recomendaciones:

  • Imponiendo o intimidando puedes manipular las emociones de tu personal y que parezca que hacen lo que tú estás ordenando, pero si de verdad quieres que alcancen todo su potencial, muestra los objetivos que se persiguen y haz que todos participen en la puesta en marcha, de esta forma será más fácil comprometer a las personas y que se responsabilicen del trabajo que tengan que desarrollar.
  • Evalúa a las personas de tu equipo para conocer quiénes aguantan mejor la presión, son más constantes o trabajan sin desfallecer; te ayudará a realizar la distribución de las tareas para que todos sean más efectivos en los trabajos que deban desarrollar.
  • Delega de forma correcta, ya que muchas veces se pasa un trabajo a desarrollar pero no se dan las pautas necesarias para que éste se desarrolle de forma adecuada. Asegúrate que la persona ha entendido bien la tarea que traspasas, que a partir de ese momento es su responsabilidad el que se ejecute de forma correcta y lo que tiene que conseguir.