Coleccion Bere Casillas 2010Podemos decir que el traje masculino que vestimos en la actualidad, apareció en Inglaterra en 1860, y que se difundió internacionalmente por medio de la fotografía recién inventada por aquellas fechas.

Ha sido afectado por innumerables influencias a través de los años,  pero hay algunas características fundamentales que vale la pena recordar para seleccionar un traje, según Eric Musgrave autor de “Sharp Suits” (Trajes Elegantes).

  1. El ajuste lo es todo. Un punto primordial para el ajuste perfecto de una chaqueta está en los hombros y huecos de las mangas, ese efecto sólo se puede lograr en los trajes a medida o con el buen ajuste de un sastre, ya que los de confección traen los huecos preparados  para acomodar brazos grandes.
  2. El peso de la tela es importante. La diferencia más significativa con los trajes de 100 años atrás, es la sofisticación del diseño y las telas más livianas, así como de todos sus componentes interiores: Entretelas, hombreras y elementos internos modernos.
  3. Para mantener su forma la tela de un traje necesita un cierto cuerpo. La mayoría de los sastres de Savile Row usan telas entre 255 y 340 gramos. En España estamos en la actualidad fabricando trajes con mejores terminaciones al vernos forzados a trabajar con tejidos más finos, sobre todo por  nuestro clima, desarrollando una capacidad de trabajar con tejidos de alta calidad, complejos y difíciles de manejar.
  4. Hay un traje para cada hombre. Una de las críticas más comunes a los trajes es que “todos se ven iguales”, nada más lejos de la verdad. Estos tienen muchos componentes como solapas, bolsillos, botones, aberturas, telas, colores, estampados y muchas formas de combinarlos. Lo importante es conocer cada uno de estos  elementos  y descubrir cuál de ellos es el más apropiado para tu cuerpo, para tu uso y tu presupuesto.
  5. Menos es más. Los estilos exagerados pueden capturar la atención temporalmente, pero las pequeñas sutilezas son a menudo más efectivas para crear un estilo envidiable y ponible. Siempre hemos recomendado pecar de elegantes y discretos, que de extravagantes.