Uno de los principales errores en el vestuario estival, que también tiene sus normas para el trabajo, es el uso extensivo de la vestimenta para la playa.

Las altas temperaturas no son excusa para relajarse excesivamente en la elegancia del vestir en verano, para andar por la ciudad o acudir al trabajo.

En Barcelona han decidido imponer multas más altas que las aplicadas a un conductor que pasa un semáforo en rojo, a quienes se nieguen a vestirse tras un aviso de la Guardia Urbana: de 300 a 500 euros para los desnudos o «casi desnudos», y de 120 a 300 € para los semidesnudos (sólo en bañador o «con otra pieza de ropa similar»). El Ayuntamiento ha repartido trípticos para informar de las nuevas normas a vecinos y, sobre todo a turistas, entre quienes se han multiplicado los paseos por calles céntricas sin camiseta.

Aunque en general no hay normas que digan qué es lo correcto y qué no a la hora de vestir, todo se relaciona con la cultura, la época, el momento, el lugar y los códigos aceptados socialmente en cada ocasión.

Ante la subida de la temperatura, se favorece la comodidad sobre el estilo.

Y cada vez más empresas aceptan cambiar el traje por un atuendo más informal en los meses más cálidos, como pantalones tipo chinos de algodón con camisa de manga larga y sin corbata.

Un buen consejo es apelar al sentido común, pues llevar un traje con corbata puede no ser tan adecuado si hace transpirar en exceso, pero ir demasiado ligero de ropa tampoco es demasiado decoroso en la mayoría de las circunstancias.