El bigote fue considerado un indicador de elegancia, hombría y virilidad; también se consideró todo un distintivo de clase social y autoridad en ciertos momentos de la historia.

Como dato curioso, se cometa que la palabra proviene de un término alemán ¡bei Gott!, que significa ¡Por Dios!, un juramento que hacían los soldados alemanes de Carlos V mientras se llevaban la mano a la zona del labio superior.

El estilo masculino más elegante de los años 20 incluía, en forma indispensable: sombrero, bigote y monóculo

En los 40 y 50 se volvió a poner de moda, a través de los galanes del cine, como Clark Gable, sólo hay que pensar en en su personaje de la película «Lo que el viento se llevó» (1939).

En los 70 y 80 fue la característica de estilo y masculinidad para actores del cine y la televisión como: Paul Newman, Robert Redford, Tom Selleck, y nuestro inolvidable José Luis López Vázquez, quienes lograban expresar su fuerza, carácter y personalidad.

En los últimos años, varios actores de Hollywood, han intentado volver a poner de moda el bigote. Viggo Mortensen, Daniel Day Lewis o Jude Law son algunos de los que lo han lucido, ya sea en sus personajes de ficción o en su vida cotidiana.

Aunque ya habíamos comentado algo acerca de que la barba, perilla o bigote volvían con gran fuerza, es la barba dejada de unos cuantos días, la que realmente está haciendo furor.

Ese aspecto rebelde y transgresor que transmite, ha conseguido crear tendencia, incluso en el sector de la ceremonia, es común y normal ver novios vestidos con estilos vanguardistas y su barba crecida de varios días.

Si quieres lucir bigote para renovar tu imagen, es interesante que valores que éste hará que te vean con un aspecto más severo y parecerá que tienes más edad.