En la moda clásica para la elegancia de los caballeros encontramos algunas variantes a los zapatos de cordones o hebillas, como los mocasines y los botines, que también son aptos en algunas de sus versiones para llevar con trajes o pantalones de vestir.

Los mocasines son unos zapatos muy cómodos, que vienen con o sin borlas, ideales para llevar con traje o con ropa más informal. La suela suele ser cuero o de goma, y el material con el que suelen fabricarse es en piel o ante, para que el pie transpire mejor, y se realizan en diferentes colores.

Este tipo de calzado apareció en los años treinta en Estados Unidos, y para la estación más cálida no encontrarás nada más fresco que los náuticos, que debes llevar sin calcetines, o los que tienen gomini o tacos de goma en vez de una suela tradicional (tipo Tods).

Para ocasiones más formales, cuando utilizas chaqué, frac o esmoquin, siempre es de rigor recurrir al zapato de cordones.

Los botines son un calzado muy práctico en el vestuario masculino, sobre todo para el invierno, pues son muy cómodos y abrigados. Provienen de la India y fueron introducidos en Europa por la administración colonial británica.

Conviene llevarlos con pantalones un poco más cortos, para que luzcan su gracia. Combinan muy bien con pantalones de franela, de pana o con vaqueros, y cada vez es más frecuente verlos con chaqueta informales, con o sin corbata.

El traje gris de franela se ve muy elegante con los botines de ante en marrón claro, como están acostumbrándonos los afamados diseñadores italianos: Salvatore Ferragamo y Diego della Valle.